viernes 11 de junio de 2010

La comisión de mierda de Ryanair y los gilipollas de Banesto

Existe una extraña relación de amor-odio entre Ryanair y los que somos pobres y queremos viajar. Amor, como es obvio, porque normalmente es nuestra única posibilidad. Odio por todo lo demás. Por los asientos incómodos y de ese material que es como guarro, por los pilotos animales, por los descensos repentinos, por los rasca y gana, por los aeropuertos a tomar por culo, por los buses que son más caros que el vuelo, por los precios abusivos del exceso de equipaje... pero por encima de todo, por las comisiones cabronas. Porque no me parece mal que te cobren por el seguro o por entrar primero, a la gente rica le gusta pagar por cosas prescindibles que dan glamour. Lo que me enerva es que cobren precios absolutamente abusivos por el equipaje, por facturar en el aeropuerto si no tienes impresora, y, por encima de todo, por pagar. Primero fue la Visa Electron y ahora es la Mastercard Prepaid. La llave que abre todas las puertas. La que te salvará de pagar 10 € más en cada vuelo por el simple hecho de pagar.

Para mi próxima aventura necesito adquirir dos vuelos. Eso son ya 20 €. Cuando lo vi no me gustó. Así que me puse a investigar sobre la Mastercard Prepaid, y aquí me encontré con mi nueva némesis: Banesto. La única forma de conseguirla en España es pidiéndola por internet, porque si vas al banco te miran raro. Y la única que existe es una supertarjeta para superfans del Sevilla. Con sus escuditos, sus colores y su "mejor equipo del mundo" en grandes letras rojas. Preferiría algo más neutral, pero ya que el fútbol ni me va ni me viene, ni corta ni perezosa decidí pedirla. Unos días después me acerqué a la oficina donde debían recibirla, y me comentaron amablemente que por lo menos tardaría otra semana en llegar. Esto me pareció un poco mal, porque a estas alturas el precio de los vuelos ya había subido considerablemente, bastante más que los 20 € que en un principio no quise pagar, pero todo sea por mis principios y mi odio eterno a Ryanair. Unos días después por fin llegó mi tarjetita. Firmé un contrato que dice que me dan puntos si el Sevilla marca goles (¿?) y fui toda contenta a recargarla. Me encontré con mi restricción de 100€/día de Caixanova y tuve que esperar un día más, pero a los de Caixanova los quiero mucho, que no me cobran comisiones y en todo el lío del límite me metí yo solita (o la ñorda de mi yo del pasado) porque me dio la gana. Así que hoy por fin pude cargar mi Mastercard mágica. Tras hacerlo me sentía eufórica caminando bajo la lluvia, este era claramente el inicio de una nueva etapa en mi vida.

Hace un rato, por fin tranquila en casa, decidí comprar mis vuelos. Elegí, cubrí mis datos, le di a comprar y... ¡ERROR! Queremos protegerle a usted de la gente mala que roba por internet, y nos va a dar igual que esté usando una tarjeta de mierda en la que tiene prácticamente el dinero justo para esta operación. Ahora necesita un código de seguridad que NO ES EL PIN, y que no tendrá ningún problema en conseguir ya que asumimos que usted tiene cuenta en Banesto de toda la vida y no le supondrá ningún problema meter su clave de banca online para que le demos el pin que no es pin. ¡Ah! ¿Qué no tiene cuenta de banca online? Pues no se preocupe, eso lo arreglamos enseguida, cubra este formulario y en UNA SEMANA O DIEZ DÍAS recibirá en su casa las claves para que pueda entrar y pedir el falso pin de los cojones. Por cierto, cuando reciba esas claves cámbielas, que si no no es seguro.

Estoy pensando en suicidarme. Si no lo consigo, mañana me levantaré expresamente para ir a liársela parda a la tal Gemma de la oficina de Banesto de al lado de mi casa.

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