Es una experiencia cuanto menos curiosa tener padres que, aún sabiendo que te tienes que levantar a las 8 y que tienes serios problemas para conseguir dormirte a una hora decente, tienen la costumbre de entrar en en tu habitación pegando gritos aunque todo esté en silencio y la luz apagada, sólo para preguntarte si quieres que te despierten al día siguiente. Gracias madre. Sí, me vas a tener que despertar. Especialmente porque ahora mismo preveo lejano el momento en que consiga dormirme de nuevo. Voy a ver si hay alguien en el chat de Facebook.
martes 23 de noviembre de 2010
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